Cántico a Santa Marta

Ya que estáis allá en el Cielo
y gozáis la eternidad,
Santa Marta, por piedad,
alcanzadnos tal consuelo.

En Betania tú naciste
en castillo muy famoso
en el que dabas reposo
al Autor de cuanto existe,
y con su trato aprendiste
de virtud a ser modelo.

Ya que estáis allá en Cielo
y gozáis la eternidad,
Santa Marta, por piedad,
alcanzadnos tal consuelo.

Tanta fue la perfección
que en la vida vos tuvisteis
que la gloria merecisteis,
del Señor la bendición,
y premió tu corazón
que por él sufrió desvelo.

Ya que estáis allá en Cielo
y gozáis la eternidad,
Santa Marta, por piedad,
alcanzadnos tal consuelo.

Tú doctrina predicaste
a los hijos de Marsella
y cual refulgente estrella
a todos iluminaste,
y con prontitud lograste
que alcanzara alto vuelo.

Ya que estáis allá en el Cielo
y gozáis la eternidad,
Santa Marta, por piedad,
alcanzadnos tal consuelo.