Festividad, 29 de Julio

29 DE JULIO. DIA DE ROMERIA

Romera con velas en Santa Marta de Ribarteme
Romera con velas en Santa Marta de Ribarteme

El 29 de julio de cada año, es fiesta local en el Concello de As Neves y el santuario de Santa Marta de Ribarteme, ubicado en el sur de Galicia, en el límite con el Miño y Portugal, se convierte en el epicentro de una peregrinación de devotos de una romería que adopta formas ancestrales, poco habituales hoy, cuyo máximo exponente es la denominada “procesión de cadaleitos”, un desfile de ataúdes portando a oferentes vivos siguiendo la imagen de Santa Marta. Pero el compendio de la celebración que congrega a miles de visitantes y cada año acapara la atención de los medios de comunicación internacionales, abarca muchos más elementos que tratamos de resumir a continuación.

La Romería de Santa Marta se pone en marcha cada año con el comienzo del Novenario el 19 de julio. Nueve días de preparación de los romeros-devotos de Santa Marta. Previamente, la Iglesia, el Concello y los vecinos del valle del Termes se vuelcan en el acondicionamiento de todo el recinto que acogerá a los miles de visitantes el día de la Romería.

A diferencia, sin embargo, de otras celebraciones, el templo recibe a lo largo del año, con mucha antelación a la Romería, peticiones de reserva de ataúdes para ir en procesión, al igual que llamadas de medios de comunicación nacionales y extranjeros, a la Iglesia y al Concello, demandando información sobre la Romería, accesos e infraestructura de acogida.

En Santa Marta a lo largo de los siglos algunos ritos han sufrido mutaciones, pero la esencia se mantiene. El día 29, amanece la jornada con lanzamiento de bombas de palenque desde la madrugada, invitando a los romeros a ponerse en marcha hacia el santuario. Los más madrugadores cumplen su promesa asistiendo ya a misa de siete.

Con el avance de la mañana se van sucediendo las misas en el templo y la llegada de los ofrecidos amortajados, portando sus cirios y, si es el caso, a su lado, los ataúdes que desfilarán más tarde en procesión.

Alcanzada la media mañana se satura el tempo intentando acceder a la imagen, tocarla, presentar las peticiones, depositar los exvotos y la correspondiente limosna, como parte de un código de “buen romero”. La saturación del templo obliga a trasladar las misas al exterior, bajo carpa en altar improvisado y al fresco de las frondosas árboles que jalonan el santuario, mientras en los accesos escuchamos el “canto de los romeros”, tríos de voces que entonan en plegaria la intervención de la Santa en favor de los ofrecidos.