Los ofrecidos

Ataúd portado por 4 niñas en la procesión de Santa Marta
Ataúd portado por 4 niñas en la procesión de Santa Marta

 

Al término de la procesión, vuelven al templo los ofrecidos en sus ataúdes, siguiendo a la Santa hasta su morada y, a sus pies agradecen, con la última oración, haber salvado con éxito la larga y calurosa travesía.

Los ataúdes que han desfilado en la procesión quedan depositados en el templo, a la espera de un nuevo oferente para el año siguiente.

Los “muertos-vivos”, ven asi cumplida su promesa de peregrinar a Santa Marta en busca del consuelo de una intercesora que les ayudó o ha de ayudarles a superar en vida, hechos o circunstancias que les situaron próximos a la muerte.